


Death in Venice (1973) es la última y probablemente más profunda ópera de Benjamin Britten, estrenada tres años antes de su muerte, cuando el compositor estaba ya muy enfermo.
Las diecisiete escenas en que se dividen las dos partes de la ópera nos explican el angustiado viaje y estancia del narrador, el escritor Gustav von Aschenbach -que se siente envejecido y falto de inspiración- a una Venecia enferma por la epidemia de cólera, donde se planteará las grandes cuestiones que lo han obsesionado a lo largo de su vida -la fascinación por la belleza absoluta, el deseo de eternidad, la contemplación de la muerte, única certeza- y donde descubrirá en un adolescente, Tadzio, la última imagen ideal de la belleza y, finalmente, encontrará, sólo en la playa, la muerte.