Il dissoluto punito ossia il Don Giovanni (1787), ópera en dos actos de Wolfgang Amadeus Mozart, sigue el famoso mito literario y musical de Don Juan a partir de El burlador de Sevilla de Tirso de Molina (1630), a través del libreto de Giovanni Bertati para la ópera de Gazzaniga Il convitato de pietra (1787). El epíteto que figura en la partitura y el libreto -dramma giocoso- evidencia la voluntad de realizar una obra alegre, en la línea de la opera buffa, pero sus contenidos dramáticos, más propios de la opera seria, poseen una fuerza teatral y musical que la convierten en muchos momentos en verdadera tragedia. En todo caso, esta síntesis extraordinaria constituye una de las creaciones más grandes y más perfectas de la historia de la ópera.
Don Giovanni ha sido representada sin solución de continuidad a lo largo del tiempo, por encima de estilos i modas, y ha fascinado a escritores i músicos de todas las épocas, que han hecho de ella relecturas i variaciones. El poder expresivo de la obra, centrada en el «giovane cavaliere estremamente licenzioso» -como define el libreto al protagonista-, sobrepasa ampliamente la anécdota sevillana del argumento, propiciando dramaturgias muy diversas y creativas en su puesta en escena.